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Invierno

Los brotes de los árboles empiezan a florecer, y la nieve lentamente se derrite. Hace frío, pero ya no tanto como antes. Los ríos se descongelan, pero los lagos siguen siendo terreno peligroso... Una pata en falso, y caerás al agua helada.


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 'You hear me howl, you better run' | Atlas ID |

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Atlas

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Mensajes : 6

MensajeTema: 'You hear me howl, you better run' | Atlas ID |    Vie Oct 21, 2016 12:43 pm







Atlas

"Un poco de competencia sana nunca viene mal. ¿Gustas?"


"DATOS"


EDAD: Dos años y once meses.
GÉNERO: Macho.
MANADA: Ninguna.
RANGO: Solitario.
ACCESORIOS: Próximamente.




"ASPECTO FÍSICO"
"DESCRIPCIÓN FÍSICA
Mira que sexy soy (Prohibido el uso de la imagen sin mi permiso \o/):
 

Por las venas de Atlas corre sangre de lobo del Valle Mackenzie en principal. Por ello, este macho es básicamente, un oso ambulante con forma de can, pesando unos sesenta kilogramos. Anatómicamente hablando, tiene músculos poderosos, particularmente ubicados en su caja torácica y patas largas, construidas alrededor de la resistencia más que la velocidad, con almohadillas especializadas para moverse en varios tipos de terrenos sin dificultad, y sus garras son largas pero no son afiladas; su principal función está en el agarre. Otro dato a destacar es su mordida poderosa, con colmillos no largos pero destinados a aplastar más que desgarrar. Posee un hocico alargado y cráneo redondeado, al igual que sus orejas, a pesar que las mismas tienden a dibujarse de manera triangular. Sus ojos son ovalados, de un profundo y curioso color azul-verdoso que varía de acuerdo a la iluminación de su rededor.

Ahora, habría de imaginarse que por la familia a la que pertenece, su pelaje debería ser no solo abundante, pulcro y sumamente efectivo para mantener el frío, la humedad y la tierra fuera de la piel bajo ella, pero también debiendo presentar un matiz  entre blancuzco, grisáceo, negro o marrón. Pero no. En su manada de nacimiento solían llamarlo "Engendro de Zorro" por una razón. Llamativo en la nieve, únicamente le es posible pasar desapercibido durante las estaciones donde la flora abunda o el color del Otoño se mezcla con su anaranjado. Lo único que agradece a sus padres, es el azabache presente desde la cabeza y a lo largo de todo su lomo, ya que al erizar el pelaje, éste le ayuda a aparentar doblar su tamaño, evitándole así la necesidad de confrontaciones directas, en su mayoría.




"DESCRIPCIÓN MENTAL"
Leal, despreocupado, vivaz, cínico, orgulloso. Estas cinco palabras conforman el círculo que engloba la personalidad del anaranjado, junto con una pizca de rebeldía que sale a la luz de cuando en cuando, principalmente cuando se ve agobiado por lo que llaman "responsabilidades".

Atlas siempre fue una bola de pelos alegre desde pequeño, irreverente a lo sucedido con el mundo, que se ha endurecido al pasar los meses hasta que el único vestigio que quedó de esos días se ocultó en lo profundo de su corazón. Cuando sonríe y ves centellear sus ojos suele ser porque alguna de sus tretas está a punto de cumplirse tal cual lo había planeado. Le agobian las multitudes, estando entre ellas únicamente si no tiene opción y dándose a entender con total facilidad; si debe probarse a sí mismo, lo hará con mucho gusto, confiando plenamente en sus habilidades para salir victorioso. Jamás retrocede a un reto, puesto que su actitud temeraria lo saca y mete de los problemas con regularidad. Aunque incluso por ello...no genera remordimientos a la hora de hacer cumplir con su palabra, sea lo que fuere.

Parecería que nada perturba emocionalmente a este lobo sumamente estoico. Pero...si eres perceptivo o perceptiva, una vez que fija la mirada en su interlocutor, podrías ver en esos bellos orbes verdosos un sinfín de historias que anhelan ser contadas bajo una capa de inmensa tristeza, deseando un vuelco de su destino, para bien. No recuerda cuándo fue la última vez que en su hocico se asomó una mueca que demostrara emoción sincera y positiva.




"DESCRIPCIÓN ATLÉTICA"
Como se mencionó anteriormente, Atlas es un lobo que no cae con facilidad. De cuerpo grande y macizo, se construyó desde que fue concebido para las carreras de resistencia, pero definitivamente no puede igualarse a los lobos de constitución más pequeña, quienes pueden moverse con soltura y rapidez, asestando golpes a diestra y siniestra mientras lo único que el cánido puede hacer, es esperar su oportunidad. Durante una confrontación no se lanza directamente sobre su oponente, ya que lo más probable es que termine mordiendo el aire gracias a su lentitud; él espera, observando analíticamente las capacidades de su oponente, guardando su energía hasta el momento ideal para atacar, haciéndolo de manera crítica y efectiva con unas mandíbulas potentes y colmillos afilados, tomando a su presa sin tener intenciones de soltarla. Debe hacer ésto, ya que al ser tan pesado, no le permite tener reacciones ágiles, particularmente si debe girarse sobre sí mismo.

Por otro lado, le agrada la natación, impulsándose fácilmente incluso a contracorriente gracias a sus músculos, aunque prefiere evitarla, particularmente porque tiene la sensación de que su pelaje lo hundirá, y aunque esta le permita mantener su temperatura corporal, el tiempo que requiere su secado espanta el entusiasmo.




"HISTORIA"
—¡Padre, Padre! ¡Has regresado!...¿Huh? Qué es eso? —la cabeza confundida del cachorro se inclina, curioso ante lo que sus ojos revelaban.

— De ahora en adelante, ÉL, no eso, será tu hermano. —ladró un poderoso macho negruzco al tiempo que depositaba cuidadosamente la pequeña bola de pelos que venía cargando desde el otro lado del territorio. No puede evitar gruñir y mostrar un par de blancuzcos colmillos cuando el can que lo había recibido simplemente se acerca a inspeccionar al recién llegado.

— Por el amor a todos los dioses Loirk, ¿¡qué te sucede!? ¿Desde cuándo tratas así a---? —la voz femenina proveniente de una hermosa loba grisácea, casi blanca, se suma al trío. Su potente voz asusta al recién llegado quien, friolento y asustado, olfatea su camino hasta ocultarse tras las enormes patas del macho adulto. — ¿De dónde lo has sacado?

El tono frío y agresivo de la hembra sacó de quicio a un can quien hasta entonces, había invocado lo mejor de su paciencia.

— Un aperitivo que le robé a un águila, tenía demasiados polluelos como para cuidar de éste. ¿Acaso la edad te ha cegado que ya no identificas a un animal de tu misma especie? —vocifera Loirk, calmándose casi de inmediato cuando su protegido comienza a gemir compulsivamente, alejándose de él. Ignorando el gruñido creciente de su compañera, procura acercarlo a su cuerpo nuevamente, rodeándolo de manera protectora. Al alzar la mirada y encontrarse un par de orbes furiosos escudriñándolo, baja las orejas e implora por entendimiento con ella.— Piedad, mi dulce Bani. No podía dejarlo allí afuera, con esta tempestad. Esta nevada es una de las más feroces que recuerde, y lo encontré al lado del cuerpo esquelético y sin vida de quien supongo era su madre...—al finalizar, procede a lamer reiteradamente el cuerpo tembloroso del pequeño, quien se había ovillado en el vientre del enorme can

Tal vez el instinto de Bani salió a la luz, pues su severa mirada se relajó para dar paso a una ligera calidez, aunque la duda aún estaba plantada peligrosamente en ella.

— Por esa misma razón no podemos darnos el lujo de traer más bocas que alimentar. Además...—olfatea una única vez al "objeto", arrugando la nariz y alejándose de inmediato— Ese lobato con mezcla de zorro trae el hedor a muerte colgando de su pelaje. Deshazte de él inmediatamente, no quiero malos augurios en mi manada.

Abandonando toda compostura, el macho se abalanza contra su pareja, quien de inmediato es aprisionada entre sus patas, asumiendo una actitud sumisa únicamente por haber sido sorprendida.

— Ahora, escúchame bien. —gruñe Loirk, apegando su frente a la contraria, furia emanando de cada partícula de su ser— Yo también soy alfa aquí, y no estoy dispuesto a abandonar a éste cachorro por un capricho y creencias ridículas tuyas. Será nuestro mayor orgullo de ahora en más, junto a Drengr. Se...sé que jamás podrá reemplazar a la pequeña que hemos perdido —a estas alturas, el macho había relajado el agarre, echándose a un lado y ocultando la cabeza en el espeso pelaje del cuello contrario— pero dale una oportunidad al menos...y busca en tu corazón la idea de que ella misma nos ha enviado a éste lobo para que cuidemos de él en su lugar.

Y así sin más, en un abrir y cerrar de ojos, la calma había regresado a la pequeña madriguera en donde los cuatro canes se refugiaban de una terrible nevada que se azotaba en el exterior. El cachorro silencioso de la pareja nuevamente consideró seguro acercarse, acurrucándose a un lado de su reciente denominado hermano, sonriendo con alegría.

— Si Padre dice que está bien, entonces ¡yo lo apoyo, Madre! —musita agitando la cola con alegría, aunque un feroz bostezo ahoga las próximas palabras, terminando acurrucado a un lado de un hambriento lobo rojizo.— ¿Se llamará Zorro...? —inquiere casi sin conciencia, tras volver a bostezar.

— No. —responde casi de inmediato su padre, lamiendo entre las orejas de cada uno en turno, observando cómo ahora ambos cachorros cedían al misterioso mundo de los sueños.


"Su nombre es Atlas."




Pero como era de esperarse, la vida para el pequeño acogido no resultó tan fácil como se pensara, a pesar de estar bajo el cuidado de los alfas de su manada. Rechazado por la mayoría, principalmente los cachorros a excepción de su hermano por ser un extraño, pasaba la mayor parte del tiempo entreteniéndose solo o con sus padres, dejando en momentos contados que el decaimiento se interponga con el entusiasmo de estar con vida.

— Tranquilo, mi niño. —le diría su padre mientras veían uno con desaprobación y otro con tristeza cómo los más jóvenes de la manada se peleaban por la extremidad de la última comida que les habían ofrecido los cazadores.— Algún día les demostrarás de lo que eres capaz, y entonces desearán no haberse cruzado por tu camino.

¿Acaso era algo para decirle a un cachorro? Se puede estar seguro que el ego se le subió a la cabeza, pues de la niñez a la adolescencia, su actitud cambió a una más prepotente que era fomentada por su progenitor. "Si vas a ser Alfa, debes actuar como tal."




Ciertamente, nadie hubiera estado preparado para lo ocurrido con la llegada de la estación más calurosa del ciclo. Atlas había generado la costumbre de alardear sus logros, desgraciadamente apoyados por sus habilidades, imponiéndose ante aquellos que le insultaban con su apodo casi ganado a pecho, "Engendro de Zorro".

— Atlas, por los Ancestros. No se te ocurra buscar a ese ciervo del que tanto hablas para demostrarles de lo que eres capaz. Es peligroso, todos en la manada lo saben. Ya demasiados problemas tienes contigo y tu padre y yo no siempre podremos mantener a la manada en su lugar. Y ni se te ocurra arrastrar a tu hermano en lo que sea que andes planeando. Ya demasiadas cicatrices se ha ganado por defender tu pellejo. —aulló Bani, mostrándose positiva aunque preocupada. Tanto se había ablandado con el can desde su llegada, que él sabía la ventaja de tenerla prácticamente al servicio de sus patas.

— Nunca le he pedido que me ayude. Yo podría con todos en esta patética manada, a excepción de ustedes. Y sólo porque los respeto. —respondió cínicamente el joven, sin importarle realmente ni cuidar de sus palabras. Bueno, no realmente. Segundos más tarde se encontró apoyando su gélida y húmeda nariz contra una mejilla de su madre.— Lo siento, no quise decir eso...No me malentiendas, Bani. Agradezco el pertenecer...pero tantas veces me han dejado de lado, que a veces siento que nada me importa. Me gustaría poder cambiarlo, pero sé que es imposible. Sólo me queda hacerme respetar a cada movimiento. —finaliza, enderezándose y retirándose del lado de la grisácea, dejando de lado el atisbo de carisma que surgió dentro de sí momentáneamente.— Iré a buscar a Drengr. Creo que él y Padre han ido a practicar sigilo en lo que el resto de la manada está ejerciendo la vagancia. Ten cuidado...y gracias por escuchar.

Sin voltear, trota en dirección a la arboleda, sin saber que se acababa de despedir...realmente.


Tan perdido en los pensamientos se encontraba, que el alarido resonó en sus tímpanos y elevó el pelaje de su lomo de lado a lado. El mismo fue seguido de unos terribles gruñidos, claros indicadores de una pelea que se llevaba a cabo. Forzando sus perezosos músculos a trabajar, entorna las orejas y fija el curso hacia la oscuridad. El ocaso traía tenues colores a su alrededor, con la única diferencia del carmesí que teñía las copas de los árboles.

Otro aullido. Seguido del silencio.

No...


¡NO...!

Estaba casi seguro de reconocer esos olores, inconfundiblemente mezclados con el espantoso hedor a sangre.

Corrió lo más que sus extremidades le permitían. Llegó al claro, aquel que tantas veces había recorrido con su hermano, escapando de la mundana vida que solía rodearlos. La escena con la cual se encontró le heló la sangre. Allí estaban, los dos lobos que podría decirse "amaba" realmente. El más anciano tumbado en el suelo, con el joven manteniendo un agarre firme en el cuello.

— ¡Hermano! ¿Qué demonios haces! ¡Déjalo en paz!

Sin pensarlo dos veces, se abalanzó contra quien tantos momentos había compartido; aquel que verdaderamente consideraba de su manada.

— ¡Ni se te ocurra volver a llamarme así, ESBIRRO DE ZORRO!

El golpe recibido emocionalmente fue más doloroso que el verdadero utilizado por el contrario para quitarse al enorme lobo rojizo de encima. Atlas queda petrificado, aunque protegiendo con su cuerpo e intentando detener la cascada rojiza que emanaba del cuello de su padre, aunque sabía que sería en vano. No tardó demasiado tiempo, tras unos espasmos violentos, de quedar completamente inmóvil.

— Bien merecido lo tiene...

No se lo podía creer...¿Cómo? ¿Por qué...?

— Oh...así que no te lo ha dicho, hermanito. Pues bien, déjame iluminarte. A partir de ahora, yo tomaré el lugar de mi padre. Y tú...—Atlas no daba crédito a lo que escuchaba. Todo ocurría demasiado rápido. Su interior era un tormento, apesadumbrado por el horror y la agonía.— tú, engendro, estás desterrado de MI territorio. Ya me cansé de estar a tu sombra. Me cansé de las mentiras. ¿Te crees que soy tan ingenuo como Madre? ¿Te crees que yo, como muchos otros en la manada, no nos dábamos cuenta del terrible parecido entre él y esa solitaria que aclamó encontrar muerta, contigo a su lado, cuando eras pequeño?

— No sé...¿de qué hablas, hermano?

¡Que no me llames así!

Los gruñidos y alaridos volvieron a escucharse. A pesar de la confianza, Drengr lentamente se daba cuenta de la clara desventaja frente a su rival quien de un momento a otro había ganado una fuerza descomunal. No pasó mucho hasta que terminó bajo las patas de Atlas, quien lo observaba con un par de gélidos ojos casi de una tonalidad helada.

— No soy estúpido. Lo que aparentemente muchos de esta manada al igual que tú ignoran, es que yo tengo orejas y vista excelentes. Sé que compartimos la sangre de nuestro padre. Pero a diferencia de ti, intento probarme a mí mismo. Siempre lo he tenido que hacer. Y otra cosa. —esta vez, presiona el cuello de su hermano con una pesada pata, hasta el punto en que el contrario comienza a jadear con dificultad— Debería enviarte al otro mundo en este preciso momento, no me importa que el cadáver de nuestro padre esté allí...

Es entonces cuando una fuerza descomunal deja sin aire a Atlas tras ser golpeado por uno de sus costados, liberando así a su apresado. Mareado, observa con el rabillo del ojos, notando dos figuras posadas sobre sí.

Por supuesto, amigos de su congénere. ¿Acaso su aseveración resultó tan errada que jamás pudo ver que aquellos en quienes más podría haber confiado, terminarían dándole la espalda? Madre...no...si la manada quedaba en las patas de...No lo podía permitir.

Su hermano había estado hablando en lo que lo aprisionaron, pero la sangre que bombeaba a sus oídos le había negado toda entrada a sonidos externos al de los latidos de su propio músculo cardíaco. Soltando un gruñido desde el fondo de su alma, invoca todas sus fuerzas. La ira lo dominó. Lo primero con lo que dieron sus colmillos fueron los huesos de una esbelta loba blanquecina, quien cae chillando; al menos, hasta que termina con su vida de un limpio golpe en la garganta. Y le siguió el amarronado cuyo nombre se le escapó, aunque tampoco le interesaba. Oh, que maravilla ver a su hermano con esa mirada de cachorro asustado. Se imaginó que debía de ofrecer una apariencia siniestra y sumamente descomunal. Su pelaje estaba erizado, principalmente el de su nuca, a sabiendas que parecía doblar su tamaño al invocar esta postura. Además de ello, de su hocico caían gotas de aquellos que habían osado tocarlo.

Nada le importaba ya. No quería saber nada. La decisión: tomada.

— Podría matarte aquí mismo...podría. Pero ya he cubierto la cuota de sangre por ahora. Corre. Huye, pequeño conejo. Yo me iré de tus tierras. Pero dejo una advertencia: si me llego a cruzar con cualquiera de esta manada que no sea Madre, juro que tomaré las vidas una por una. Estoy seguro que has planeado ésto con todos tus secuaces. Y más te vale que no me entere que le has hecho algo a ella...porque no te mataré. Te dejaré de tal manera que los cuervos terminen el trabajo...lenta y dolorosamente. Adiós, hermano. Que los Dioses estén contigo, reza por ello. A diario. —finalizó con sarcasmo.

Y por segunda vez en el día se volteó, para no volver a mirar hacia atrás. No esperó una respuesta pues no le interesaban las excusas. Caminó, limpiándose del hocico la sangre de aquellos lobos, jamás arrepintiéndose de lo que había hecho.


Desde entonces, sus patas le han llevado hasta el territorio de Torsya. Realmente el cambio le ha sentado de maravilla a su pesado corazón, gustoso de poder encontrarse en aguas tranquilas...o al menos eso espera. Solo desea poder descansar de la tragedia que lo viene acompañando desde que tiene uso de razón...¿Acaso lo logrará o dejará que la locura lo consuma?


Eso, ni él puede saberlo. Pero planea descubrirlo.






"OTROS DATOS"
◘ Disfruta de perseguir y enfrentarse a los ciervos machos. Según él, es todo un reto vigorizante.

◘ Detesta tener que asear su pelaje, pero sabe que brindar una buena imagen lo ayuda a pasar desapercibido, además de quitarse las molestas pulgas de donde quiera que las adquiera.

◘ Planea cumplir su palabra, pero desearía poder liberar a su madre de tan nefasto lugar.

◘ Diariamente, extraña a su madre. A la adoptiva. Aunque le gustaría haber conocido a la loba que lo ha traído al mundo.



Última edición por Atlas el Vie Oct 21, 2016 8:19 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: 'You hear me howl, you better run' | Atlas ID |    Vie Oct 21, 2016 8:18 pm

Ficha Finalizada
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MensajeTema: Re: 'You hear me howl, you better run' | Atlas ID |    Vie Oct 21, 2016 8:59 pm

Ficha Aceptada
Nota: Lindo personaje, diseño original.


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